Navega por el río Guadalquivir

Navega por el río Guadalquivir

Navega por el río Guadalquivir

La Torre del Oro abre paso a un recorrido histórico por un río navegable que cruza el corazón de Andalucía. Sin miramientos, se navega por el río Guadalquivir para pasar por Sevilla y dividir la ciudad por agua, pero no en alma. Su nombre proviene de los orígenes árabes que significa “río grande”. Majestuoso camino formado por agua, desemboca en el Océano Atlántico y deja marismas en la capital.

Navegar por el río Guadalquivir es una experiencia que en la época prerromana se empezaba a palpar, rozando lo que hoy conocemos como Calle Betis. “Baetis” fue el originario nombre dado por los árabes a partir del siglo XI.

Sin embargo, poder tener el placer de navegar por sus aguas tuvo que esperar al siglo XIX en 1817. El barrio trianero tuvo la primicia de crear un barco de vapor que pudiera unir Sevilla con Sanlúcar de Barrameda. Semejante transporte de alta tecnología, pudo reducir el tiempo de recorrido entre ambas localidades a 9 horas, en comparación con los 8 o 9 días que tardaba un clásico barco de vela.

Navega por el río Guadalquivir
Navega por el río Guadalquivir

El invento dio la oportunidad de abrir a los sevillanos y turistas la oportunidad de subirse a un gran barco de vapor que les pasease por debajo del Puente de Triana y el Puente de Isabel II. En el siglo XIX, comenzó un nuevo negocio entorno a los paseos por el río siendo en la actualidad escala de miles de cruceros turísticos.

Sin embargo, la novedad ha venido para quedarse ofreciendo algo más allá de un paseo: embarcarse en una experiencia por los paisajes hispalenses para encontrarse con las actividades acuáticas que ofrece la diversión a bordo. El objetivo no es solo notar el balanceo del río y la subida y bajada de las mareas, se trata de bordear la Torre del Oro a la vez que a tu izquierda se encuentra Triana pintada de colores. Se trata de ver el Giraldillo por entre los árboles de la Maestranza o la Torre Pelli a lo lejos que se realza cuando el sol está al caer.

Para los más nocturnos o para los madrugadores, el río nunca cerrará sus puertas y Sevilla siempre estará atenta para brindarte su mejor cara. Por esto y por muchas más razones, ha llegado el momento de sentir cómo se navega por el río Guadalquivir.

 

Crucero por el río Guadalquivir

El caudal del río hace posible admirar la verdadera belleza de los antiguos pabellones de la Exposición Universal de 1992, pues, cuando se crearon no había sido posible visitarlos. Hoy en día se conservan para uso de la ciudad como exposiciones artísticas o para el turismo.

A bordo, la Plaza de Toros de la Maestranza se nos muestra presidiendo la Avenida de la Constitución y abriendo paso a unas vistas a ras del agua. Los árboles dejan entrever la Plaza de España hasta que la Torre del Oro nos distraiga del camino.

 

Kayak

 Sevilla también es la cuna del deporte. Cierto es que, durante años, se ha podido practicar remo, kayak o incluso windsurf si el viento azota lo suficiente. Aprender las técnicas de vela en un escenario sin igual sería una suerte para muchos. Navega por el río Guadalquivir y habrás sentido el color de Sevilla del que tanto se habla.

Navega por el río Guadalquivir
Navega por el río Guadalquivir

Paseo en yate privado

 El romanticismo es la guinda del pastel cuando compartir un trocito de la capital es posible desde el río. Deslizarse por entre los caminos dibujados del Guadalquivir es para vivirlo con nuestros seres más queridos. Si la Luna hablase, contaría que desde el cielo ha visto los mejores momentos cuando su gente ha iluminado Sevilla. Pero sentir la brisa, aunque se esté lejos del mar en descanso y armonía, es desde luego una sensación espectacular.

 

Gastronomía a bordo

Los sabores se potencian más si las experiencias nos están ganando el corazón, y eso en Sevilla lo saben. Por ello se ha dejado que la cocina tradicional de los mejores restaurantes de la ciudad llegue a bordo mientras se navega por el río Guadalquivir.

Si entendiéramos que la vida consiste en eso, en dejarse llevar, ¡entenderíamos que no solo se trata de seguir la corriente!